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viernes, septiembre 05, 2008

El Aborto y las Políticas del Cuerpo

Aunque tengo muchas cosas en el tintero la actualidad mediática rabia con el panorama reformista de "izquierdas" y otros de los eternos problemas del ser humano tales como: la distribución desigual de la riqueza o por ejemplo ETA; creo que algunas de las "noticias creadas" merecen incluso que se les dediquen unos minutejos.

Todavía en pleno siglo XXI ha problemas para expulsar las doctrinas escatológicas de la política social y de la norma estatal. Estamos hartas y hartos de ver en los medios de comunicación cómo se asimilan y contaminan términos sin relación directa como "islamista" y "terrorista", convirtiendo a los islamistas (que no es otra cosa que la acción y participación política del islam) automáticamente en kamikazes y heraldos de la guerra santa. Mientras, nosotros disfrutamos de los homólogos occidentales de los islamistas en nuestro espectro político sin dedicarles ningua estigmatización. La promoción y acción política de la doctrina cristiana por partidos democristianos, neocons y politicuchos en definitiva se encuentra por doquier: PP, CIU, PNV, sólo por citar algunos de los que en alguna ocasión han hecho valer de forma velada o descarada los valores cristianos como una necesidad política, por no citar todos los que lo hacen sin revelar dicha influencia: PSOE, UPD, etc... La lista es interminable. Pero nosotros no los llamamos fanáticos o hipócritas (respectivamente).
Estigmatizamos a los musulmanes que quieren llevar al terreno político su doctrina religiosa pero recibimos con brazos abiertos las nuevas incursiones de la doctrina cristiana a mano de los partidos o las manazas de la Iglesia; la no desvinculación tajante del derecho y el credo. Es por esa común y extendida hipocresía con que se nos han enseñado a valorar al exterior por la que nosotros seguimos hablando de "vida" como valor escatológico religioso* cuando nos referimos a la interrupción del embarazo o aborto; estamos claramente influidos por la educación activa en los valores cristianos o la difusión mediática encubierta de los mismos. Apunto que le pongo "religioso" con asterisco como denotativo a "escatológico" para que los no versados en la otra acepción del término no se ofusquen al pensar que es una ofensa o ridiculización al más puro estilo Federico.

Se mezcla intencionalmente la cuestión metafísica "vida" con la cuestión política "mujer", devaluando notablemente la validez de los derechos de ésta última, tangible y real, externalizando los poderes de la gestación a personalidades y cargos más altos, eternos y etéreos como Dios, Vida y otras palabras escritas con mayúscula. Repito: se devalúan los derechos de la mujer, porque, por si hay algún extraterrestre al interfono, aquí, por ahora y hasta que no se demuestre lo contrario, somos las mujeres las que nos preñamos y parimos. A parte de todo esto está la sempiterna cuestión de la doctrina patriarcal según la cual se piensa desde la Antigüedad de nuestros héroes griegos en los albores del "racionalismo" que la semillita de papá era la parte dadora de vida y forma humana al proyecto-hombre que se formaba en la materia de la hembra subhumana. Y todavía nos las tenemos que ver con esas porque se dan casos en los que se defiende que el varón, con gameto registrado en la sociedad de autores y denominación de origen, por haber sido coopartícipe en una fusión celular fortuita en el vientre de la mujer en cuestión, defiende tener plenos poderes para desarrollar tal potencial autoría dentro de ella.
Esto no es un simple caso de disensión, es la apropiación de la corporeidad y los derechos reproductivos de una persona a manos de unos y otros, y bajo ningún precepto, ni la Iglesia, ni el Estado, ni ningún varón tienen potestad para decirle a la mujer cuando, cómo y qué tiene que hacer con su cuerpo.
No queremos una ley de plazos que nos diga en qué momento, situación y condiciones se nos da el permiso para abortar o de lo contrario, fuera de ellos, se nos persigue y mete en la cárcel, porque no tenemos por qué pedírselo a nadie.
No queremos un servicio encubierto deficiente y lucrativo bajo la decadente sanidad privada.
No queremos un equipo de psicólogos colaboradores con el funcionamiento del aparato ideológico de "la culpa"abortista.
No queremos un código penal ante el que tengamos que alegar locura y enfermedad para evitar la cárcel. Porque además de pasar por los inconvenientes fisiológicos del embarazo no deseado y un doloroso y prolongado legrado tendremos que vérnoslas con toda esta maquinaria construida por unos valores que aún muchos tienen el cinismo de encubrir y negar.

No queremos una ley de plazos; una ley de permisos.
Queremos que se nos garantice un aborto libre y gratuito.



Mujeres en Red


Comité de Igualdad del Consejo de Europa
(con foto de bebé => proyecto de vida interumpido => contumaz tergiversación escatológica del derecho y flagrante chantaje).

martes, julio 22, 2008

Cuerpos sexuados

“Con las prisas y la emoción de la partida hacia los juegos olímpicos de 1998, María Patiño, la mejor vallista española, olvidó el preceptivo certificado médico que debía dejar constancia de que era una mujer. Pero el Comité Olímpico Internacional había previsto la posibilidad de que algunas atletas olvidaran su certificado de feminidad. Patiño sólo tenía que informar al “centro de control de feminidad”, raspar unas cuantas células de la cara interna de su mejilla, y todo estaría en orden... o así lo creía.

Unas horas después del raspado recibió una llamada. Algo había ido mal. Pasó un segundo examen, pero los médicos no soltaron prenda. Cuando se dirigía al estadio olímpico para su primera carrera, los jueces de pista le dieron la noticia: no había pasado el control de sexo. Puede que pareciera una mujer, que tuviera la fuerza de una mujer, y que nunca hubiera tenido ninguna razón para sospechar que no lo fuera, pero los exámenes revelaron que las células de Patiño tenían un cromosoma Y, y que sus labios vulvares escondían unos testículos. Es más, no tenía ovarios ni útero. De acuerdo con la definición de COI, Patiño no era una mujer. En consecuencia, se le prohibió competir con el equipo olímpico femenino español.

El comité olímpico internacional se blindó con pruebas de control de sexo supuestamente para evitar que, algunos atletas de Europa Oriental intentaran sublimar la causa comunista infiltrándose en las pruebas femeninas, en las cuales, supuestamente también, habrían de tener ventaja como machos de la especie. En realidad el único caso de infiltraciones masculinas en las competiciones olímpicas femeninas se dio en 1936, cuando Hermann Ratjen, miembro (o miembra, quién sabe) de las juventudes nazis, se inscribió en la prueba de salto. Pese a todo, “Dora” o “Hermann”, quedó cuarto, como es de suponer, por detrás de tres mujeres.”



No llevo ni 50 páginas, incluídos los agradecimientos, y estoy entusiasmada con este libro. Y pese a lo que pueda parecer no trata sobre el apasionante mundo de los controles en el deporte de élite sino de la cuestión del sexo. La olvidada y desestimada cuestión del SEXO como categoría biológica tangible, categorizable y determinante. Las feministas radicales de los 70 cometieron un error gravísimo al dejar anclada la cuestión del sexo dentro del binomio sexo-género, otorgándole al género la categoría cultural y construida a éste último y la natural e inmutable al primero. Con ello se armaron las teorías del determinismo biológico para decir que las mujeres cuando tenemos la regla somos un poco más tontas (más de lo normal), cuando estamos embarazadas un poco más si cabe,(hasta el punto de no poder conducir camiones) y así hasta llegar a la menopausia, lacra que nos incapacita para nuestra labor natural, consustancial e inmanente de cortar con precisión euclidiana los calabacines, dada nuestra deficiente orientación espacial.

El sexo, habría sido, como todo en esta vida, estudiado desde la perspectiva patriarcal, acotado dentro de los márgenes del género y conforme a sus intereses. Nuestra definición de lo que es biología del sexo habría comenzado, no ya por la estadística de lo que se circunscribe a la norma (un pene y dos testículos) sino de lo que se requiere para poder ser valorado como tal. Varón no es sólo una categoría anatómica y valorable (masculina) sino que se asegura por unos patrones biológicos, pero socialmente mediados: unos signos externos: vello facial, caderas, testículos, pene, etc... y por unos cromosomas: XY . Cuando esos signos no se corresponden con la categoría varón se diseccionan los patrones de análisis: si no existe el pene y los testículos lo buscamos en porciones mucho más pequeñas de la biología aplicando estadísticas de polares -resultados en los extremos- para asegurar resultados afines dentro de las categorías -también extremas- de mujer y varón. De otra forma es imposible encontrar variaciones significativas y acordes a la búsqueda de diferencias.

Éste libro no trata sólo del poder que se ejerce sobre las personas físicamente marcadas por la intersexualidad, sino de cómo se ha aplicado conscientemente sobre ellas el sexo=género, sobre los transexuales, los travestis y otros caminantes en territorio transgénero que no quieren aplicarse una definición bipolar, y por supuesto, del derecho a hacerlo.

Otra vez archicitados Latour, Haraway, Longino y Foucault como mesías reveladores de la violencia de las dicotomías analíticas para mantener un orden establecido sobre el cuerpo. El cuerpo, es eterno desconocido.

FALÓMETRO (ver sobre fondo blanco)


Las pruebas olímpicas de control de sexo oficialmente se hacían para asegurar la feminidad de las mujeres que competían. Asegurar que no se iba a atrofiar su esencia en unas pruebas donde los márgenes físicos entre machos y hembras se solapaban y difuminaban por un entrenamiento físico concienzudo. Para colmo ahora encontramos que los genes, puestos a tener sexo, tienen varios y entre los extremos XX y XY hay un sin fin de grises que además se manifiestan anatómicamente. Que los médicos deciden por estadística qué parte extirpar: si la femenina o la masculina según predominen, pero que hay personas que pasados los años no lo deseaban sino que además eligieran otras carácterísticas sexuales, quizá también intermedias. Que mediante el condicionamiento físico y psicológico o la tecnología los límites femenino-masculino desaparecen. ¿Por qué es tan imperioso el deseo de buscar las diferencias y no las similitudes?La diversidad de opciones. Mantener oposiciones, exclusiones, justificarlas “científicamente” con baremos que intencionalmente quieren conservar el status quo.

Sexo y género aparecen aquí como una única realidad.

La diferencia física básica en el mismo es si tienes un clítoris "externo" o "interno". El resto es humo y performance.

Otra cosa es que crea posible el constructivismo radical del Cyborg. Para eso habrá que leer más a Haraway.

Indice:

Duelo a los dualismos.

Aquel sexo que prevalece.

Sobre géneros y genitales: uso y abuso del intersexual moderno.

¿Por qué debería haber solo dos sexos?

El cerebro sexuado: de cómo los biólogos establecen diferencias.

Glándulas, Hormonas sexuales y química de género.

¿Existen realmente las hormonas sexuales? (El género se traslada a la química)

La fábula del roedor.

Sistemas de género: hacia una teoría de la sexualidad humana.

domingo, mayo 11, 2008

El año que trafiqué con mujeres



Poco a poco voy retomando viejas y nuevas recomendaciones y por lo que he urgado hasta ahora (qué bonita palabra “urgar”) no he sufrido decepción alguna. En algún momento haré un repaso a todas ellas, pero ahora lo que me ocupa es una recomendación de esas que no dejan indemne; que te perfora el estómago y aviva el odio más insano por le género humano.

Normalmente no solemos preocuparnos. Ni siquiera están en nuestras avanzadas e infalibles utopías políticas colectivos como lo de los presos, las prostitutas, los toxicómanos, y un sin fin de desposeídos que conviven tan cerca. Esto, ni los editores de Diagonal lo destinan a sus primeras páginas, pero de vez en cuando, alentado por un afán de ajusticiamiento periodístico de alto riesgo, alguien decide adentrarse en ese terreno dejado de lado por la justicia y la ética de nuestra fabulosa civilización.


Después del narcotráfico y las armas, el mercadode la prostitución es el que más dinero mueve a nivel mundial. Algunos burdeles incluso cotizan en bolsa, pero lo que no refleja ese fluir monetario es la miseria humana que motiva el tráfico de mujeres en el mundo. La miseria humana, como se podrá prever, no exento de prejuicio, no sólo es parte de la vida de quienes tienen que cambiar su cuerpo por dinero, sino el de los clientes, mayoritariamente varones, que demandan este servicio por motivos tan despreciables como las expectativas sexuales que se imponen entre ellos, (inviables en el terreno de la pareja por motivos más o menos evidentes) pero que, en definitiva, alientan al varón de clase media a buscar sexo como ocio y prestigio, claramente barato en cuestiones de tiempo y dinero.

Por mucho que se esfuerce el usuario del burdel en escenificar una conquista mientras le mete la mano en las bragas a la rumana de 18 años que no conoce ni su idioma en el rincón de un burdel, éste no necesita ser un gran conversador, con sentido del humor, invitar a una cena, ni ser especialmente atractivo para resolver ese contacto con otro ser humano en un encuentro sexual. Porque, entiéndase: en realidad lo que menos importa es que esa persona es otro ser humano. Pocas veces denunciará una prostituta que ha sido raptada, traficada, violada, esclavizada y vendida porque a absolutamente nadie le importan los motivos por los que dicha persona ha acabado en la prostitución; a unos sólo les interesa el servicio, otros se limpian las manos y la condenan.


Este libro parece una experiencia por sí sola. El estilo celérico, agresivo y abrasivo hasta dolerte el estómago por la crudeza y claridad con que se exponen los sucesos, porque aquí no hay “acontecimientos” sino los sucesos reseñados en las páginas más sórdidas.

No se podría decir que es un tratado pero recoge la panorámica de las mafias y mercaderes, nacionales e internacionales que promueven la prostitución desde la calle, al piso de lujo.

Lo más importante a reseñar es que si antes tenía alguna duda respecto a la regulación de la prostitución, ahora se ha esfumado por completo. Me declaro abiertamente abolicionista y castradora si procediera. El 95 % de la prostitución, tirando por lo bajo, no es voluntaria ni ejercicio de librecambismo postmoderno que enarbolaba de la "revolución sexual"; es pura y llanamente miseria. Que el otro 5 % gane sumas de peso o tengan mejores "condiciones" no compensa la humillación exigida en consecuencia, pues en la prostitución dinero y humillación son ejes directamente proporcionales inspirados por la industria pornográfica; y tampoco justifica lo que, en este particular, se resume en una adicción insana al dinero.

domingo, febrero 04, 2007

EL PATRIARCADO Y SU MENTALIDAD FANTASMA

La represión sistemática está sustentada por diversos prejuicios que condicionan la forma de pensar, actuar y relacionarse de las personas. El prejuicio más general por el que se sustenta el sistema es el miedo y de él derivan muchos otros. El patriarcado es uno de ellos.

Estamos sometidxs por segregación económica, de raza, de especie, de género… Ésta última reprime a hombres y mujeres en cuanto a crearles complejos sobre su aspecto, sexualidad y forma de ser, alimentados estos complejos por la ignorancia, la vergüenza y la represión psicológica. Pero en especial la discriminación de género y la ideología patriarcal afectan a la mujer. Todo esto conlleva el maltrato, la dominación masculina, la anulación de los derechos de la mujer y la subestimación. Pero conllevan muchas cosas más que tratan de ocultarnos. La mentalidad patriarcal crea tabúes como el desconocimiento del propio cuerpo, la inculcación de sentimientos de culpa y bochorno, etc.

Mediáticamente solo se nos muestra que el hombre abusa y maltrata a la mujer, pero el patriarcado lo que hace también es interferir en la conciencia femenina, gestando sentimiento de inferioridad y debilidad; y haciendo creer a las mujeres que ellas son las que deben dedicarse a unas tareas determinadas, asignándoles roles y creando estereotipos de belleza y de maneras de ser. El patriarcado asigna caracteres y personalidades. Afecta a la forma de relacionarnos, de entender el sexo, la sociedad y todo en general.

El sistema es el que fomenta el patriarcado para servirse de él. En las escuelas, mediante los medios de comunicación, mediante la cultura, creando modas, mitificando la sexualidad y alimentando el fetichismo. Haciendo especial hincapié en separarnos mediante géneros: masculino y femenino. Nos venden su talante democrático permitiendo la homosexualidad y condenando el maltrato mientras ocultan otras consecuencias de la mentalidad patriarcal.

Entre todo este control psicológico tratamos de estructurar nuestra mente ajena a los prejuicios que incluso se reflejan en el lenguaje y en la forma de expresarnos. Cuestionando todo lo que se nos plantea, forjando otra moral y filosofía diferentes y combatiendo todo autoritarismo, llámese patriarcal o matriarcal, yendo más allá del género e inventando nuevas maneras de relacionarse.

Trébol negro nº6 Gasteiz, 2005

lunes, enero 29, 2007

La mujeres como sistema de producción

El ministro de Salud de Japón califica a las mujeres de máquinas de procrear

Resulta curioso lo semejantes que son los axiomas del ministro japonés y La Pantoja; exclamaba ésta en un reportaje de cotilleo que los seres humanos hemos venido al mundo a emparejarnos y procrear (redoble de tambores). Es decir, que todos vosotros, guarrillos y guarrillas, no sólo realizáis actos contra el espíritu cristiano, sino contra vuestra condición biológica de no híbridos (nada de liarse con cuadrédos ni bípedos plumíferos) y mecanismos de producción industrial.

Y ya que estamos, voy a comentar otro asalto medievalista a la razón. Estaba yo mesandome la barbilla pensando en el sujeto cartesiano autoconstituyente cuando ha irrumpido en mi cavidad craneal la ruidosa detonación: “sartén”. Pero tranquilos, que no ha sido a causa de mi condición femenina por lo que se ha cruzado esa palabra en mi camino, sino que todavía tenía residuos de lo que había estado rumiando la tarde anterior; y es que clamaba al cielo tal acumulación de estupidez académica.

Si echan un vistazo al País Semanal de este fin de semana podrán encontrar un maravilloso artículo, bastante razonable para lo acostumbrado, sobre las diferencias entre el cerebro femenino y el masculino.

Lo primero que se me ocurre es que, viendo lo poco pertinente que es el ARTE en muchos casos, la ciencia no está ni mucho menos a salvo de gastar el dinero de los contribuyentes estúpidamente. El caso es que, según un estudio *cientifico* -de esos que molan porque están llenos de polisílabos con prefijos griegos- los juguetes que eligen machos y hembras, crean cisma entre sí, pero no están mediados socialmente ni su juego constituido históricamente, porque el estudio está realizado con monos (redoble de tambores y fuegos artificiales). Yo me pregunto, con toda la seriedad que me queda en estos casos, si los juguetes en cuestión: sartén y muñeca - pelota y coche, están mediados “socialmente” en los monos. Por que si no, deducir conclusiones socializadoras: las mujeres tienden por naturaleza a la cocina y cuidar niños y los hombres al deporte y la conducción de automóviles, es algo rotundamente estúpido. Segundo: si a un mono hembra le gusta una sartén más que una pelota ¿tiene ello más implicaciones que las anamórficas (cosas que parecen otras cosas según el sujeto que las mira) o una afinidad plástica para con los instrumentos manejables (sartén) y los objetos monomórficos (evitemos por respeto la doctrina antropocéntrica)?

¿Deberían los monos, en tanto que tienen un proceder de género (las monas cocinan-los monos conducen trailers) reformar su sistema interrelacional con miras a la emancipación?

¿Deberíamos dejar que los monos continuaran con su distribución del trabajo por sexo o devolverlos a la selva?

No sé, tal vez que éstas son cuestiones para un psico-veterinario.

Algunas personas son capaces de mover las orejas y otras conducen sus pasos y mirada irremisiblemente a la izquierda en lugar de al frente a causa del tiránico dictado de sus órganos genitales. La orejodinámica y el siniestrismo son patologías infames que lastran la vida; son males sobre los que no se ha estudiado suficientemente su origen vírico y capacidad infecciosa. Mientras éstas enfermedades se sitúan a la cabeza de las pestes del tercer milenio, gobiernos y farmacéuticas se dedican a perder el dinero en estadísticas sobre la acción de los genéricos contra el síndrome de inmuno deficiencia adquirida en el cuarto mundo y el turismo sexual con menores sin preservativos barrera de ETS. El mundo debe acabar en algún momento, al menos para mi horizote neurofemenino.

domingo, enero 21, 2007

Bitches, Bimbos and Ballbreakers

:
Bitches and Bimbos,
Ballbreakers: The Guerrilla Girls' Illustrated Guide to Female Stereotypes


De la B de "puta" a la B de "bollo" (entiéndase: tía buena) las guerrillagirls nos deleitan con un surtido de estereotipos femeninos gestados en la literatura de decimonónica y la cultura popular de tan marcada tendencia "misógina", por decir algo.

Es mi deber anunciaros para difundir La Palabra, que comparto esta obrita en pdf desde Soulseek, de modo que, usuarios afiliados al p2p, apúntense este nick: Amperiafenomena, y descarguen sin compasión ni remilgos música y textos. De momento sólo comparto éste texto y he cerrado todo mi archivo de arte, pero quién sabe, tal vez podría hacer una excepción.

La marimacho, la zorra, la rubia maciza, la vampiresa y otros tantos estereotipos completan el repertorio de este volumen; parodia y reflejo de lo que la publicidad, el arte, la sexofobia, la misoginia o las pajas mentales en general han volcado sobre la idiosincrasia “femenina”.

Aprendan sobre modelos de conducta que se vuelcan en la colectividad y son perpetuados hasta el aburrimiento por la mujer del siglo XXI.

Qué difícil es echarle un poco de imaginación al asunto para, en lugar de convertirse en encarnaciones del escaparatismo, reconstruir con un poco de ingenio la identidad.

Fdo: los Cyborgs.

martes, diciembre 12, 2006

Políticas de Igualdad

Éste tema, de ingente actualidad, es como tantos otros sobre los que se levanta un debate superficial y mediatizado por a esa pátina resbaladiza que forman las ideas acumuladas por herencia ancestral, que parecen legitimadas por el hábito. No olvidemos señoras y señores que este hábito perfila y nutre la base empírica de la ciencia.

Recientemente se ha hablado de transformar el lenguaje y determinadas leyes para proporcionar de igualdad laboral y social a la mujer y para hablar de todo esto, lo siento por si se aburren, pero tenemos que hacer mínimos apuntes sobre ese gran enigma: el género.

El género, más allá de una clase gramatical, es una categorización cultural sobre una distinción física: el sexo. Es decir, en base a estas distinciones naturales por sexo: macho/hembra, que sólo entrañarían como diferencia fundamental la fuerza y la capacidad de procrear, se ha creado un sistema de asociaciones culturales para dichos sexos: lo masculino y lo femenino. Estas asociaciones no son rasgos inherentes a los seres humanos sino que se crean por sistemas de valores variables según la cultura que los genere.

Lo tendencia más extendida, llámese patriarcal, es que se asocie lo característicamente humano: inteligencia, racionalidad, libertad, espiritualidad, o el dominio de la naturaleza, con lo masculino. No cierren aún la página porque en realidad esto tiene que ver bastante con la división del trabajo por sexo.

A partir de aquí vemos que se asocian desigualmente ciertas cualidades o disfunciones a lo masculino y lo femenino. Por ejemplo: en base a la maternidad se establece que la mujer tiene dotes para los cuidados pero entraña debilidad física. Asociaciones esencialistas que derivan en que a las mujeres se las emplee en el sector de la limpieza, la enfermería, la enseñanaza, el trato público (esto responde también a otras cosas). Estas asociaciones se retroalimentan con los comportamientos aprendidos, los temperamentos mediados por las mismas relaciones sociales y, tienen en la enseñanza el factor clave de esta futura empleabilidad.

Que haya más chichas en humanidades que en ciencias es producto de esto; que éstas desarrollen el lenguaje a menor edad, afectividades mayores, se acicalen hasta la mutilación o que no se decanten por trabajos que exijan ejercicio físico son consecuencias de ese constructo artificial llamado género.

Se burla mucho esa agencia que limpia, fija y barre el suelo con la lengua castellana de la propuesta de usos paralelos de los términos aplicando el masculino y femenino sistemáticamente (que ya vemos que no son sólo categorías lingüísticas) a los todos sustantivos que dominan el habla cotidiana. Digo que esta entidad barre el suelo con la lengua castellana porque abraza extranjerismos cuando ya existen palabras para dichas designaciones en nuestra lengua; porque admite jergas que se imponen con el uso generalizado; porque acoge eufemismos que se reinventan constantemente para evitar la carga connotativa que tienen muchos empleos, enfermedades o situaciones como la muerte o el parto, pero claro, decir azafato (ya me lo señala el corrector ortográfico) es una abominación, ¿verdad?

Se transforman constantemente los términos para designar los puestos laborales de connotaciones con carga negativa: técnico reponedor de productos lácteos para decir lechero o técnico de servicio de limpieza (urbana) para decir: barrendero o limpiador.

Se pasa del decir decimonónico demente, a deficiente mental cuando lo que técnicamente se define como imbécil: retraso mental definido por un cociente intelectual comprendido entre 20 y 50. Se toleran las cursilerías pero no supuestas horteradas como azafato.

Las propuestas de reforma lingüística buscan principalmente que hombres y mujeres no se encuentren en desventaja en los sectores en los que habitualmente no son protagonistas. Las principales políticas de igualdad se encaminan a que se cree una cuota de empleo de un tanto por ciento obligatorio, reservado al sexo menos representado en dicho sector (de la misma forma que se hace con los discapacitados). Por este camino los empleos como azafata con la casilla de “varón“ marcada pasarían a ser “azafato”, “doctora”, “bedela” o “amo de casa” y tan tranquilos. Y esto no es tan raro señores; Baroja ya aplicaba esta regla sin darse cuenta escribiendo ingeniera cuando ésta no estaba reconocida.

Ahora bien, esto no causa tanto problema en las lenguas declinables o de nueva factura como el euskera o el alemán, pero si queremos ponerle trabas porque nos resulta terriblemente incómodo e irracional (cuando la regla está ahí y ya la aplicaba Baroja con sus “ingenieras” del siglo pasado). Principalmente es una cuestión de hábito.

Así podríamos seguir con los permisos de paternidad, la ruptura de los llamados techos de cristal en las esferas de poder para las mujeres, etc…Pero eso es aún más difícil y por ello se crean las políticas de paridad: en puestos de gran relevancia y a ser posible públicos, se prefiere la paridad para dar ejemplo a la sociedad. En labores de alta especialización, a mi juicio no debe ser el sexo un factor determinante, pero ya que las reformas no comienzan nunca desde abajo habrá que empezarlas por algún lado.

Parecerá una tontería, pero si cada vez que una mujer alcanza un puesto de superioridad laboral se justifica su ascenso con un “satisfactorio ejercicio de rodilla”, tal vez las medidas drásticas sean lo más oportuno.

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